Bodega El Vínculo es el fruto de una antigua idea de Alejandro Fernández: elaborar un gran vino en La Mancha. Después de mucho recorrer la región acabó encontrando lo que buscaba, que no era otra cosa que buenas y viejas cepas de Tempranillo, bien aclimatadas a las condiciones locales.

Si las plantas se cuidaban bien, se seleccionaban y se controlaba su rendimiento, ese gran vino manchego, soñado por Alejandro, podía hacerse realidad.

Así se inició este último -por ahora- gran proyecto de Alejandro.
Cerca de los molinos de viento de Campo de Criptana, al lado de la vieja estación de ferrocarril, se ha recuperado una hermosa construcción típica manchega y se ha reconvertido en una moderna bodega, diseñada para elaborar cantidades limitadas de vinos de alta calidad. El nombre elegido -El Vínculo- es un homenaje a la vieja bodega paterna, allá en tierras del Duero.

La primera añada, la del 99, hizo su debut en Diciembre de 2.001, después de pasar por fermentación maloláctica y de 16 meses de crianza en barrica de roble y más otros 6 en botella.